Programador
Cuando vas al notario, además de sentirte ajeno a todo aquel ritual, te preguntan tu nombre, DNI, estado civil y, por razones que ChatGPT me ha aclarado, tu profesión. Siempre es un momento complicado y responder “programador” me cuesta. Y lo tengo que reconocer, es así porque creo que van a pensar que soy “un cualquiera”. Hay que ser gilipollas, aunque no voy mal encaminado, hay un tufillo clasista en ese tema (dejando a un lado la parte práctica y legal)
Empecé mi carrera profesional delante de un teclado, pero no como programador, empecé como “digitalizador”, es decir, alguien que copiaba lo que ponía en un papel a una base de datos, en una empresa de toda la vida, una empresa del metal.
Aquello era horrible, tanto que me busqué la vida para automatizar el proceso y no tener que hacerlo a mano. Tenía 22 años y mi primer ordenata lo compré justo un año antes (Pentium III, 256mb de ram) así que no tenía mucha idea y tampoco había mucha información, Google estaba arrancando y aún sacabas la mayor parte de información del IRC (para GenZ, una especial de slack/discord pero bien hecho). Te tocaba trabajar y entender, no había ChatGPT.
Más tarde me convertiría en programador, programé videojuegos, software para embebido, backend, frontend, seguramente todas las posiciones por las que un buen caraboli pueda pasar… pero la realidad es que más de la mitad de mi vida adulta no he programado activamente de forma profesional (pero sí personal, nunca he dejado de programar)
He hecho sobre todo roles de liderazgo técnico, he trabajado en entornos de alto rendimiento, startup o en retos relativamente importantes, he montado y liderado empresas, productos, desastres… pero no lo he hecho porque realmente quisiese hacerlo, pasaba por allí y me tocó.
La realidad que me cuesta aceptar, y la razón para escribir este post, es que nunca más voy a volver a ser un programador, primero porque hay gente mucho mejor que yo, pero lo más importante, porque realmente lo que sé hacer bien es lo otro, por mucho que me empeñe. Es duro pensar que lo que haces bien no es lo que realmente quieres hacer bien.
Aunque bueno, más duro es ver como una máquina es mejor que tú en lo que se suponía eras bueno. Los LLMs aún no están al nivel del un humano pero lo van a estar en meses, así que aunque quisiera ser programador, más me vale que lo haga en mis ratos libres y no para pagar las facturas.
Imagino que hay gente que se ha dado cuenta mucho antes que yo o que simplemente tenían la vocación de ser “líderes”, gestores, emprendedores o lo que sea, a mi me cuesta ponerme ese título, me parece que me estoy traicionando a mi mismo cuando asumo un rol por rol, sin que sea un medio para un fin. No quiero ser emprendedor por ser emprendedor, quiero ser emprendedor porque no me quede otro remedio para conseguir lo que quiero.
Siempre me he dicho a mi mismo que aunque tenga un rol, lo haré como realmente crea que hay que hacerlo, no siguiendo las recetas mágicas de nadie. Así que simplemente tengo que asumir que nunca fui programador, fui lo que tuve que ser en ese momento para conseguir lo que quería (ayudar agricultores, pintar mapas, analizar datos…)
Siento este post amigos, sé que os importa muy poco, pero me lo necesitaba escribir.


Como siempre Javi, una reflexión acertada que compartimos muchos. Decía bob Martin que nos dedicamos a esto porque un día le dijimos a un ordenado que hacer, y lo hizo. Esa sensación era irrepetible. El mundo ya no será lo mismo, pero seguiremos solucionando cosas, porque todos los problemas grandes acaban siendo de personas.
Si no sabes programar no sabes informática. Curso IBM de programación. Aprende a programar tu futuro por solo 495 pesetas 😁